Resucitado, con su traje de mariachi empapado en sangre seca y la guitarra aún en sus manos, José Morales ya no era solo un músico. Era algo más allá de la muerte, algo a lo que los vivos temerían: El Mariachi Macabro. Ahora, en un México al borde del abismo, entre revoluciones y traiciones, sigue su oscuro camino, con un canto fúnebre en los labios y la sed de venganza ardiendo en el pecho. Porque algunos acordes, una vez tocados, resuenan para siempre.
100% gratuito
Publicamos sem
cobrar nada de você.




















































































































































































































































































































































































































































































